Cuidar de ti también es cuidar de tus vínculos
El autocuidado abarca dormir bien, alimentarse mejor y hacer ejercicio. Pero también tiene una parte muy importante y es la de los vínculos que creamos, la forma en la que nos relacionamos, cómo cuidamos a las personas y cómo dejamos que ellas nos cuiden a nosotros.
El autocuidado social significa elegir conscientemente las conexiones que nos nutren y aprender a protegernos de aquellas que nos desgastan.
Ejercicios de autocuidado social
Valorar nuestra energía social
Después de un encuentro, tomar unos momentos para observar:
- ¿Cómo me sentí antes de verlo/a?
- ¿Cómo me siento después? (más ligero, cansado, motivado, drenado).
- ¿Qué me aportó esa interacción?
Puedes hacerlo durante una semana y al final revisar: qué personas me suman, con cuáles me conviene poner límites.
Tiempo limitado o sin preocupaciones
Hay personas que tenemos que ver y personas que queremos ver. Esta diferencia de dos palabras marca una enorme distinción entre los vínculos y el tiempo que realmente podemos «soportar» pasar con esas personas. Valorar esto antes de un encuentro es crucial.
Y lo más importante, aprender a sentirnos bien con nuestra decisión de limitar el tiempo que queremos compartir con los demás. Puesto que la culpa puede aparecer en nuestro interior cuando se trata de personas que nos importan o que han sido amables con nosotros.
Reducir los compromisos
Elige una situación cotidiana en la que normalmente aceptarías por compromiso y pregúntate:
- ¿Realmente quiero hacer esto?
- ¿Me aporta algo positivo?
- ¿Puedo decir no sin sentir culpa?
Atrévete a probar un “no, gracias” amable pero firme.
Detox digital social
Durante un día, observa a quién sigues en tus redes y pregúntate: ¿por qué sigo a esta persona?
Esto también aplica a los contactos de tu agenda, ¿realmente necesitas el contacto del casero que te alquiló el piso hace no sabes ni cuánto?
Haz espacio para lo que realmente quieras ver.
¿Con quiénes disfrutas estar?
Es importante reconocer las personas con las que realmente nos gusta pasar tiempo, que se hace fácil, que tienes ganas y que aportan algo en nuestra vida.
Yo me he dado cuenta de que muchas veces sostengo vínculos que no me llenan tanto pero me permiten pasar el rato, esas veces soy consciente de que estoy tratando de llenar un vacío que siento. Lamentablemente, la mayoría de las veces me quedo más vacía de lo que me sentía antes del encuentro… aunque a veces me sorprendo y disfruto… Pienso que podemos ser flexibles, que no es un todo o nada. Para mi, lo importante, es colocar a cada persona en el lugar que le corresponde, a base de observarme (cómo me siento con ellos) y de observarles (qué acciones reales hacen para cuidar el vínculo).
No tienes que estar en todos lados, ni con todos. Basta con elegir con conciencia dónde y con quién quieres poner tu energía.