Más allá de la meditación y el ejercicio físico
Cuando pensamos en autocuidado solemos imaginar ejercicio, meditación o alimentación saludable. Pero hay un detalle que muchas veces olvidamos: lo que ponemos sobre nuestra piel.
La piel no solo es el órgano más grande del cuerpo, también es nuestra primera línea de defensa. Y aunque a veces no seamos conscientes, absorbe parte de los productos que usamos cada día: cremas, jabones, maquillaje, protector solar… y lamentablemente, muchos de estos productos son realmente perjudiciales para nuestra salud, principalmente a largo plazo.
Cómo elegir productos más saludables
A la hora de elegir, no se trata de tener mil cosméticos, sino de buscar opciones seguras, claras y respetuosas. Aquí algunas claves:
Lo primero es conocer tu tipo de piel, si esta es reactiva a lo que le pongas es mejor asegurarse de tener una gama de productos específicos para pieles sensibles. Lo mismo si tu piel tiende a producir sebo o se seca con facilidad. Tengamos en cuenta que la piel de la cara puede reaccionar de forma diversa al resto de zonas del cuerpo.
- Ingredientes naturales
- Certificaciones confiables: orgánico, cruelty free o vegano.
- Sostenibilidad: envases reciclables y marcas que cuiden también el medio ambiente. Normalmente los productos que se ocupan de ser libres de tóxicos para tu piel también suelen ser libres de tóxicos para el medio ambiente, de modo que al mismo tiempo que estés cuidando de ti estarás cuidando del planeta.
Rutinas simples de autocuidado de la piel
Con tres pasos básicos ya estás protegiendo tu piel y, al mismo tiempo, practicando autocuidado.
- Limpieza diaria. Lo más aconsejable es dos veces al día, pero si no tienes tiempo para ello por la noche es un buen momento, puesto que te limpiará de las impurezas que se han ido depositando en tu piel durante el día.
- Hidratación.
- Protección solar: incluso cuando está nublado. Con los protectores solares te recomendamos que tengas en cuenta que no posean nano partículas de óxido de zinc o de dióxido de titanio, esto quiere decir que son filtros físicos, que no atravesarán la barrera cutánea.
Propuesta para ti
Revisa los productos que tienes en casa e investiga si estos poseen disruptores endocrinos y valora cambiarlos por otros que ayuden a cuidar de tu piel sin dañar tu salud a largo plazo.