¿Sabemos qué es?
Puede que la palabra espiritualidad sea una de las más utilizadas, tergiversadas y desgastadas que empleamos en el lenguaje, lo mismo pasa con amor y otros muchos conceptos que no tienen un límite claro.
Cuando escuchamos la palabra espiritualidad podemos pensar en religiones o creencias muy específicas. Pero la espiritualidad también puede vivirse de manera práctica y cotidiana, sin necesidad de seguir una tradición dogmática.
En este sentido, la espiritualidad es simplemente cultivar conexión: contigo mismo, con los demás y con algo más grande (la naturaleza, la vida, el sentido).
Preguntarnos por las cosas que nos dan paz, nos inspiran y hallar el modo de vivir una vida que conecte con nuestra esencia, por así decirlo que nos de vitalidad y ganas de despertarnos todos los días, en lugar de apagarnos y movernos por inercia.
Ego espiritual
Nuestra mente tiende a buscar sentirse especial, más avanzado y evolucionado que los demás, muchas veces proviene de carencias de la infancia, deseos de ser vistos, de ser especiales…
Creo que todos los que comenzamos un trabajo espiritual y de desarrollo personal pasamos por esta fase de sentirnos mejor que «el resto de la gente» solo porque estamos trabajando en nosotros mismos y buscando respuestas más allá de lo establecido. Yo, personalmente, reconozco que he estado ahí.
Se siente realmente como una búsqueda de ser mejor que el resto, de permitirse mirar por encima del hombro a los demás, la energía que (ahora puedo verlo) se genera es superficial, búsqueda de validación y deseo de contar tus avances para, de algún modo, reafirmarte en que estás haciendo algo por mejorar… Y si, muchas veces sigo cayendo en picado en esta trampa del ego.
Pero ahora puedo preguntarme… ¿desde dónde lo hago y con qué finalidad? Normalmente cuando es algo que me lleva a evolucionar de verdad no lo proclamo, no lo cuento, no lo comparto y si lo hago realmente lo hago con mi hermano o con una amiga. Pero no lo uso para dirigir conversaciones ni para dar lecciones a nadie… porque puedo entender que cada uno está en su proceso.
Por otro lado, si es algo que no he integrado, que no he trabajado o que, directamente quiero creer que lo controlo, me encuentro conversando vivamente sobre ello, compartiéndolo en Instagram y sirviéndome de ello para dar lecciones.
Lo que realmente me sirve es darme cuenta de que no sé nada, aunque quiero creer que si, quiero y busco este locus de control.
¿Qué me ayuda a cultivar una espiritualidad auténtica?
Mandar a callar mi mente
Para mi no se trata de meditar, sino más bien de poder parar los pensamientos con un simple «ya es suficiente» y poder dirigir la atención a otra cosa, ya sea lo que tengo delante, la respiración o un escaneo corporal.
Gratitud
Da igual el momento del día en el que te encuentres, hacer una pausa y reconocer las cosas por las que nos sentimos agradecidos. Todos los días damos las gracias, pero… ¿realmente sentimos esta gratitud cuando decimos «gracias»? ¿o lo decimos porque nos enseñaron a dar las gracias?
Conexión con la belleza del entorno
No voy a contarte que camines descalzo o que hagas alguna práctica de las que, a día de hoy, están tan de moda… Mi experiencia me ha llevado a darme cuenta de que lo que realmente importa es ser consciente del entorno que te rodea, poner la atención fuera de la mente. Una de las experiencias que más me han recargado de energía ha sido dar un paseo por una ciudad nueva observado la belleza de esta, mirando a todas partes y permitiéndome disfrutar.
Creo que no es solo la naturaleza lo que nos recarga, sino la belleza de las cosas y preciarla.
Rituales personales
Para bajar a tierra este concepto… practicar hobbies, tener momentos de intimidad contigo mismo… muchas personas me comentan que encender velas, poner música y crear un ritual les ayuda, a mi (personalmente) todas estas florituras me parecen superficiales, creo que lo que importa es estar presente cuando desarrollas aquello que te gusta, que te conecta, que te llena… El punto es saber si para ti son o no son importantes las florituras, tal vez te facilitan el acceso a ese estado porque de alguna manera te preparan para ello… sea como sea… todo está bien si a ti te sirve.
Servicio y conexión
Para mi sin las relaciones con los demás, sin el compartir real, sin el poder permitirnos la vulnerabilidad, no hay espiritualidad real. Hace tiempo vi un vídeo de una mujer que decía que amaba a la humanidad y que por eso se había retirado de la sociedad, vivía separada y sin relaciones sociales y esto le había llevado a otro nivel de amor… puede que su experiencia sea así. Lo único que yo me pregunto… ¿para poder amar tienes que separarte? Pienso que es una forma de huir y por eso le doy tanto peso a tener relaciones que nutran, que te ayuden a evolucionar y que te permitan poner en práctica tu espiritualidad en el día a día, en los conflictos y en las alegrías.
Encuentra aquellas prácticas y conocimientos sobre la vida que te ayuden a evolucionar
La espiritualidad no necesita etiquetas. Puede vivirse en lo más cotidiano y simple: una respiración, un paseo, una conversación sincera.
Se trata de encontrar calma y conectar con lo que da sentido a tu vida.