Reconocer y regular emociones

¿Eres capaz de reconocer las emociones? ¿Te has preguntado alguna vez cuáles son tus herramientas de regulación emocional?

Vamos a explorar un poco este mundo tan apasionante que abarca desde el autoconocimiento hasta la mejora de las relaciones interpersonales.

AUTOCONCIENCIA EMOCIONAL

Podríamos definirlo como la capacidad para reconocer nuestras emociones. Muchas veces tratamos de reprimirlas, eliminarlas, ignorarlas y pasamos por alto algo fundamental: RECONOCERLAS y poder hacer algo con ellas.

IDENTIFICARLAS

Podemos empezar con algo que, a priori, parece complicado y es darnos el permiso de parar y escuchar como nos sentimos. Esto toma, realmente poco tiempo, pero es importante dejar de hacer cosas.

Durante el día cambiamos de emoción ante los posibles eventos externos y nuestra forma de pensar y procesar la información que recibimos del exterior. 

Podemos empezar con la autoescucha por la mañana, comprobar cómo nos hemos levantado. Esto ya nos da una pista de las siguientes acciones a emprender una vez sepamos realmente como nos sentimos.

Para poder identificarlas podemos usar una técnica sencilla:

“El semáforo” Esta técnica nos sitúa entre diferentes estados de ánimo con una intensidad variable:

  • Azul: la energía es más baja, nos sentimos con pocas ganas.
  • Verde: Nuestro nivel de energía es óptimo, estamos listos para lo que venga.
  • Amarillo: Elevada activación, puede ser tanto positiva como negativa. De todas formas es importante emprender acciones que nos ayuden a bajar el exceso de activación.
  • Rojo: Intensidad máxima de las emociones, nos sentimos fuera de control.

Señalar que no hay estados mejores que otros y que querer huir de los que se entienden por negativos es tan absurdo como querer huir de los que nos resultan placenteros. 

¿Qué actividades, objetos, acciones te ayudan en cada momento?

Para ayudarte a responder a esta pregunta te sugiero que pienses: Cuando ves a alguien en distintos estados emocionales, ¿qué haces para ayudarles? Esto te da información de lo que tú puedes necesitar en las distintas circunstancias, puesto que tendemos a ofrecer a los demás lo que a nosotros nos ayuda.

Como ejemplo voy a exponer las cosas que a mí me funcionan. Al mismo tiempo que comparto que me permito cambiar y acepto que hay cosas que no siempre me ayudan.

HERRAMIENTAS

El movimiento en momentos de semáforo verde y amarillo, me permiten usar la energía en una dirección. A veces es un paseo, yoga, cocinar, organizar o limpiar la casa, colaborar con gente que esté haciendo cosas con sus manos. Creo que puedo resumirlo en sentirme útil.

Hablar y sentirme escuchada, en esos momentos donde me siento o muy baja o en el extremo opuesto, para mi el contacto y la conexión con otras personas me permite soltar mis pensamientos y organizar mi mente. Si no puedo hablar con nadie escribir es una herramienta que puede equipararse. Pero reconozco que ante momentos críticos tengo mis personas salvavidas. 

Reconocer qué actividades nos ayudan a estar mejor y comunicarlas a las personas de nuestro alrededor es algo que mejora exponencialmente las relaciones sociales, puesto que así podremos ofrecer a los demás el espacio o la cercanía que cada uno precisa.

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