Rapé

Concurso Escritura Agosto 2025

Con el pecho hiriente aún, como una ballena con un arpón clavado, entraste en mí, sin
permiso y sin cuidado.

Mi cerebro flotando en alcohol se protegió pensando que no era real, que esa persona
que había sido refugio no podía causar tanto mal.

Me dijiste que me querías, te dije que pararas.

Pienso en cómo no me he ido de estas cuatro paredes de las que aún me asusto
cuando amanezco. He pensado en quemar la cama, en quemarme a mí, purificarlo
todo.

Me despierto en los brazos de otra persona hoy y siento pavor, necesidad de salir
corriendo, respiro, lloro… Pido mi espacio y me lo dan. Expreso mis pensamientos y no
se me juzga ni culpabiliza, ¿cómo tuvo que pasarle a más mujeres para que pudiera legitimar
lo que me ocurrió a mí?

Quiero quemarlo todo, pero ya está grabado en mí, en mi piel. Lo único que queda
ahora es transmutarlo, respirándolo y poco a poco dejar de desear arder viva cuando
al despertar estoy entre estas cuatro paredes.

Teresa F.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *