Queridos Bloomers,
Hoy me gustaría compartir con vosotros mi experiencia en el proyecto europeo Change the Prism, una iniciativa Erasmus+ que no solo nos permitió viajar por Europa y aprender juntos, sino que nos invitó a mirar el mundo desde nuevos prismas, a cuestionar nuestras percepciones y a descubrirnos desde la empatía y la conexión humana.
Ver la realidad desde nuevos prismas
Sinceramente, he tardado en escribir sobre esta experiencia porque necesitaba dejar reposar todo lo vivido e interiorizarlo para que el texto fuese lo más honesto posible. Las emociones fueron tan intensas que ponerlas en palabras demasiado pronto habría sido injusto. Durante diez días de convivencia, jóvenes de Grecia, Eslovaquia, España, Rumanía, Lituania y Letonia compartimos un proceso profundo de aprendizaje, creatividad y autoconocimiento. Nos convertimos en una pequeña familia, cuidándonos mutuamente, acompañando los momentos de vulnerabilidad y celebrando juntos cada pequeño avance.
“Change the Prism” fue un espacio donde aprendimos que cambiar la forma de mirar puede transformar completamente lo que vemos. Al igual que un prisma descompone la luz para revelar sus colores, este proyecto nos ayudó a descomponer nuestras ideas, miedos y prejuicios para encontrar una visión más amplia, empática y consciente de la realidad.

Una idea que nació de un sueño compartido

Cuando Andrey y yo escribimos este proyecto hace dos años, nuestro propósito era claro: crear un espacio de encuentro intercultural y transformación personal, donde los jóvenes pudieran explorar distintas perspectivas sobre la sociedad, la diversidad, la identidad y la comunicación. Lo que no imaginábamos era el impacto tan grande que tendría, no solo en las personas participantes, sino también en nosotros como equipo de trabajo y como personas que también lidiamos con distorsiones cognitivas, estres, evasión de las emociones y vacío a veces.
Hoy puedo decir con el corazón en la mano que Change the Prism me transformó por dentro. Aprendí de cada mirada, de cada silencio y de cada conversación. Descubrí una versión de mí que me encanta y muchas otras de otras personas que me acompañarán siempre en el camino, por muy lejos que esté de ellas.
Viajar gratis por Europa y crecer sin límites
Una de las grandes oportunidades que ofrece el programa Erasmus+ es poder viajar gratis por Europa y vivir experiencias que combinan el aprendizaje con el descubrimiento personal. En este proyecto, más allá del viaje físico, vivimos un viaje interior. A través del aprendizaje no formal, de la convivencia y de la creatividad, exploramos cómo nuestras percepciones pueden limitar o ampliar nuestra forma de entender el mundo.
Participar en un proyecto Erasmus+ como este no solo te permite conocer nuevas culturas o idiomas, sino también cuestionarte, abrirte a otras realidades y crecer como persona y como ciudadano europeo.

Un espacio seguro para crear, sentir y transformar

Durante el proyecto realizamos dinámicas de grupo, talleres creativos, teatro social, debates y ejercicios de expresión artística que nos ayudaron a expresar lo que a veces no se puede decir con palabras. Cada día fue una oportunidad para observar desde otro prisma: el del arte, la empatía, el cuerpo, la naturaleza o la comunidad. Aprendimos que el aprendizaje más profundo sucede cuando bajamos las defensas y nos permitimos sentir.
Como facilitadora, me sentí profundamente agradecida por la confianza del grupo. Hubo momentos intensos, de risa y de emoción, pero también de silencio y reflexión. Y fue precisamente ahí donde se produjo la verdadera magia: en ese espacio de honestidad colectiva donde todos nos sentíamos vistos y escuchados.
Más allá de la Experiencia
Este proyecto fue coordinado por Euroactiva-T, con un equipo logístico y organizativo excepcional, y facilitado con pasión, empatía y compromiso por mi y Andrey, aunque en esta aventura sentimos que tuvimos el enorme apoyo de un grupo humano de participantes que cree firmemente en el poder del aprendizaje no formal y de la educación emocional.
“Change the Prism” nos enseñó que la libertad y la conexión nacen cuando miramos la vida desde distintas perspectivas, cuando dejamos de juzgar y empezamos a comprender. Esta experiencia no solo cambió la manera en la que entiendo mi trabajo como facilitadora, sino también la forma en la que me miro a mí misma y al mundo.

Gracias a todas las personas que lo hicieron posible

Gracias a cada participante por su energía, su vulnerabilidad, su creatividad y su cariño. Gracias por compartir vuestras culturas, costumbres y formas de ver la vida. Gracias por recordarme que la diversidad no nos separa, sino que nos completa. Este proyecto fue un recordatorio de por qué amo lo que hago: porque cuando se crean espacios seguros y humanos, ocurre la verdadera transformación.
¿Quieres vivir algo así?
Si sueñas con viajar gratis por Europa, formar parte de proyectos Erasmus+ o del Cuerpo Europeo de Solidaridad, y vivir una experiencia que te ayude a crecer, aprender y mirar el mundo desde otro prisma, te invito a seguir nuestras redes sociales y a descubrir los proyectos que organizamos tanto como organización de envío como organización anfitriona.
Atrévete a cambiar tu prisma. Porque cuando cambias la forma de mirar, todo cambia.
